sábado, 15 de marzo de 2014

Democracia, democracia y más democracia.

El tema que voy a tratar es ya del siglo pasado, un tema del que la gente en ocasiones rehusa por espinoso y por lejano en el tiempo; me refiero al fascismo y a los regímenes autoriatrios. No obstante, y pesar de ser del siglo pasado, hoy vemos como estas ideologías toman fuerza de nuevo en Europa y aún están presentes en países totalmente democráticos. Por otro lado, he percibido como esta ideología penetra en sectores jóvenes de la población, algo que también me ha empujado a escribir estas letras.

Como sabemos, la apología del nazismo o fascismo (mismo perro con distinto collar) está prohibida en Alemania. Desgraciadamente, esto no ocurre en la mayoría de países europeos, donde esta apología, a pesar de estar mal vista por la opinión pública, es totalmente legal.
Simpre diré que envidio a Alemania en este aspecto, y es que, en mi opinión, esta práctica debería llevarse a cabo en todos los países europeos. No hablo de la prohibicion de estas apologías por capricho. Considero "de cajón" que cualquier ciudadano comprenda, desde el primer momento que hace uso de razón, que una dictadura nunca conlleva un buen porvenir ni para un país ni para los ciudadanos de un país.

Aunque sea minoría, el fascismo se hace notar en Europa: donde más auge encontramos es en Francia, con Marine Le Pen a la cabeza del Frente Nacional. Esta líder se ha sometido en varias ocasiones a procesos electorales, un privilegio que esta mujer no se merece. A este partido le acompaña el famoso Amanecer Dorado, neonazis que se encargan de atemorizar a Grecia con su natural radicalismo. En Suiza encontramos al Partido del Pueblo, con una representación parlamentaria de 57 diputados. En Hungría
hallamos un partido antisemita y homófobo con 43 parlamentarios.
En el caso de España, las dimensiones son menores: encontramos partidos como Alianza Nacional o Alternativa Europea entre otros, pero ninguno con representación nacional ni autonómica; en 2011 tan solo había 93 concejales de ultraderecha de los 68.500 que hay en total.
Como último dato, cabe destacar que de los 766 parlamentarios europeos, 36 están vinculados a partidos de extrema derecha.

Los motivos por los que debe producirse condena y rechazo a todos estos movimientos autoritarios son diversos y muy claros:
Esta ideología autoritaria siempre desemboca en dictadura, por lo que ataca al principio más báisco de una persona: la libertad de expresión. Un país sin libertad de expresión es un país muerto, inerte y que menosprecia mediante la subordinación a sus ciudadanos.


No puedo evitar reírme al pensar en la paradoja que hallo cuando el patriotismo profesado por estos fascistas entra en juego con la intocable libertad de expresión: ¿es realmente patriótico permitir que tus conciudadanos o compatriotas se vean obligados a abandonar su país para poder expresarse sin temor de represión política e ideológica? Grandes poetas españoles del siglo XX dirían que no.
Tampoco debemos olvidar la ausencia de libertad de expresión en el ámbito político, lo que da lugar a una oligarquía, y hace que una postura política esté, sin fundamento alguno, por encima del resto y, lo que es peor, que esta sea impuesta al conjunto de la ciudadanía.
Por otro lado, ¿somos tan inhumanos de permitir que personas con pensamientos totalitarios den rienda suelta a la violencia que los caracteriza legalmente?
También debemos tener en cuenta que ninguna dictadura está legitimada por carecer de un proceso democrático electoral en el que el pueblo decida mediante su LIBERTAD DE VOTO quien velará por su futuro. Por tanto, la ilegitimidad debe contarse como un motivo más para su prohibición.
Motivo suficiente son las nefastas consecuencias que tuvieron lugar tras gobiernos autoritarios como el de Hitler, quien tuvo la sangre fría de llevar a cabo un holocausto propio de una película de terror. 6 mill. de judíos sufrieron los absurdos e infundamentados pensamientos de un tirano que añoraba una raza de hombres invencibles que nuna llegaría. 17 mill. de personas sería el resultado final de, paradójicamente, 11 años de una tiranía legitimada en las urnas.

En el caso de España, nos toca hablar de Francisco Franco Bahamonde. Evidentemente, de dimensiones menores a las de Adolf Hitler, pero de nuevo nos encontramos ante un gobierno ilegítimo (pues su implantación se produjo mediante un golpe), ante una persona que se encargó de suprimir los derechos inalienables de toda una ciudadanía y ante alguien que fue tan amable de conceder ejecuciones a todo aquel que no aceptara sí o sí sus autoritarias ideas.
No nos engañemos, los frutos políticos de una dictadura son mínimos. Una dictadura no conoce avance, progreso ni evolución. Reiterándome, eso es "de cajón".

Que España no pudiera entrar en la UE por ser un país dictatorial no es casualidad, que NNGG del PP abra expedientes a militantes por exhibir símbolos fascistas no es casualidad. Todo debe regirse por los nítidos tejidos de la Democracia, la cual no está avocada al fracaso. EE.UU. en apenas 231 años de historia como país ha conseguido ser la 1ª potencia mundial con una Democracia. ¿Más ejemplos? Inglaterra o Francia, países que hoy están por delante de España, lo que pone de manifiesto que España está hoy por detrás de muchos países debido a los casi 40 años de retroceso que nuestro país vivió en el siglo XX.

La Historia lo ha demostrado, el auge de los gobiernos autoritarios tiene lugar siempre en épocas de crisis. Su éxito radica en el populismo: utilizan un discurso muy sencillo y de gran sentido común para los ojos del pueblo. Utilizan argumentos que maquillan su ideología, pero siguen siendo los mismos homófobos, xenófobos e intolerantes de la Democracia. En el caso de los actuales fascistas europeos, se posicionan contrarios a la UE, algo imprescindible para un país.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos, en mi opinión, obligada biblia para cualquier ciudadano, no se hizo pensando en el fascismo. Echemos un ojo a cada uno de sus artículos; seguramente que ninguno de ellos se corresponde con las bases de esta ideología.

Soy socialista, y parece ser que desde la izquierda se ven con otros ojos las dictaduras comunistas. No nos equivoquemos, del mismo modo hemos de condenar dictaduras como las de Stalin o Fidel Castro. Estoy convencido de que Karl Marx no dio paso al comunismo para que algunos lo convirtieran en una ideología autoritaria.

Por todo esto, considero que tales apologías deben ser prohibidas. Controversia que después pidan libertad de expresión.
Debemos colaborar todos para educar en unos valores y principios democráticos a los ciudadanos de hoy y a los que vendrán, para conseguir una sociedad libre de ideologías con pretensiones totalitarias, por una sociedad en la que las ideas ganen mediante un debate y no mediante una imposición. Tan solo es cuestión de Democracia.

"Ningún hombre es lo bastante bueno para gobernar a otro sin su consentimiento." Abraham Lincoln.



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