martes, 28 de junio de 2016

#26J: Mis reflexiones y conclusiones

Con la cabeza ya bien fría y los efectos poselectorales más que superados, quisiera plasmar mis reflexiones y conclusiones con el fin de ordenar mi cabeza e intentar dar respuesta a las muchas preguntas que aún se hace España tras el #26J.

Antes de nada, creo que es de calidad democrática dar la enhorabuena a la primera fuerza política del país, por lo que desde estas líneas felicito a cualquier simpatizante del PP que pueda leer estas letras.

En mi cabeza y en la de muchos españoles se repite la misma pregunta: ¿cómo es posible que vuelva a ganar el PP? Como diría Sabina, "podría ponerme justo" y decir que debemos respetar la decisión de voto del pueblo español, y así lo hago, respeto el voto de cualquier persona. Pero lo cortés no quita lo valiente, y que respetemos cualquier voto no evita que nos preguntemos por qué la población se decanta por una fuerza política u otra.

No quiero caer en eso de que los votantes del PP "son unos borregos", y así lo hago, pues seguro que cada votante tendrá sus razones para depositar su voto en quien crea conveniente. Pero no es menos cierto que el electorado de derechas es mucho más fiel y leal que el de izquierdas. En ello interviene, a mi parecer, los distintos modelos de partido que vemos en España. El PP es un partido que aún no ha superado la frontera de la "dedocracia", mientras que Pedro Sánchez es un Secretario General elegido por los militantes del PSOE. En este sentido, el PP cierra más eficazmente sus filas y establece de manera más fácil el rumbo a seguir. Evidentemente, prefiero un partido más democrático donde prime unas primarias abiertas y debates sanos; pero donde los socialistas vemos un debate, la galería mediática ve una ruptura de partido, de ahí que el PP no de lugar a dudas a su electorado.

Pero vuelvo a la pregunta con la que he abierto esta primera reflexión y voy más allá, ya que quisiera extender algo más esa pregunta y no solo preguntarme cómo es posible que haya aumentado en votos el PP, sino algo más importante: ¿cómo es posible que no hayan sufrido ni tan siquiera un poco por los distintos casos de corrupción que hemos visto en este partido?

Creo que las elecciones del pasado domingo son la prueba definitiva de que la sociedad española hace tiempo que convive con un inquilino más que habitual en nuestro país: la corrupción. Y así es, parece como si el PP se hubiera inmunizado ante los efectos negativos de un caso de corrupción. De lo contrario no se explica que hayan aumentado sus votos en lugares que son punto de mira para los jueces que investigan los casos de corrupción del PP.

Véanse distintos ejemplos: en Valencia, donde la mayoría de concejales de Rita Barberá fueron imputados, la detención de Alfonso Rus, sospechas de financiación ilegal del PP valeciano, han aumentado sus votos. En Barcelona, donde el cabeza de lista es Jorge Fernández Díaz, el Ministro que ha utilizado las herramientas del Estado para atacar a rivales políticos, también aumentan sus votos. En Madrid, otro foco de corrupción de para el PP, también aumentan sus votos. En Granada, donde apenas hace unos meses fue detenido el Alcalde y por lo que debió dimitir, también aumentan sus votos. Ni 'Taula', ni 'Púnica', ni 'Gürtel' ni Bárcenas han supuesto un mínimo castigo a la gestión de Rajoy. ¿Son estos o no motivos suficientes para preguntarnos cómo aumenta 14 escaños el PP?

A esto debemos sumarle el inmovilismo de Rajoy a la hora de formar Gobierno tras el #20D. A mi juicio fue una total falta de responsabilidad declinar este encargo siendo la primera fuerza política.

No quisiera centrar mi análisis en el PP. Aún nos preguntamos a qué se debe el fracaso de Unidos Podemos. Y es que no tiene otro nombre, fracaso. "En política dos más dos no son cuatro", escuché el domingo tras el escrutinio. Y es que la triquiñuela electoral de Iglesias y Garzón ni ha multiplicado, ni tan siquiera sumado; puesto que Podemos ha perdido más de un millón de votos respecto al #20D. Creo que podemos llegar a la conclusión de que esta confluencia ha servido para dispersar, más si cabe, el voto de izquierdas. Y el resultado ya vemos cual es.

"Sorpasso al PP, no al PSOE", decían en Unidos Podemos. Y sí, ciertamente no somos enemigos, pero no nos engañemos el 'sorpasso' al PP conllevaba adelantar al PSOE y con ello dejar de ser la primera fuerza de izquierdas. Pero ni sumando votos lo han conseguido, por lo que quiero dejar patente que los 137 años del PSOE dan para mucho. Son muchos municipios, provincias y regiones donde los socialistas damos la cara, y eso no es un trabajo que no queda en vano.

Sobre Unidos Podemos no quisiera dejar pasar por alto el factor miedo que creo les has perjudicado. Lo que a mi juicio antes eran tópicos sobre Podemos extendidos sobre un número de gente insignificante, ha resultado ser algo que piensa de manera mucho más extendida la sociedad; lo que deja de manifiesto que el PP ha usado de manera eficaz el discurso del miedo.

Sobre Ciudadanos pienso que, entre otras cosas, le pasa factura su indefinición. Creo que el término centro a secas sin ni tan siquiera una pincelada de alguna ideología no existe, por lo que con el paso de los años será un partido con cada vez menos relevancia.

No sería justo conmigo mismo si no hago una crítica al PSOE. Las respuestas no solo están en el resto de partidos, sino en nuestros errores también.

En esta campaña han venido distintas reflexiones a mi cabeza sobre cómo debería afrontar nuestro partido unas elecciones. Si algo ven los ciudadanos en sus políticos es lejanía, por eso creo que es importante desencorsetar y hacer menos formales nuestros mítines. Los mítines no deben hacerse para nosotros los militantes y simpatizantes, sino para las personas que no han decidido su voto. Y eso pasa por dejar de encerrar a nuestros candidatos en grandes pabellones y palacios de congresos y llevarlos a las plazas de los pueblos. Acercarlos a esas personas que nunca han visto a un candidato en un mitin. La organización de nuestros mítines debe tener menos guión y más espontaneidad.

De otro lado, como socialista andaluz, creo que es hora de exportar la manera de trabajar del PSOE de Andalucía a la dirección federal del partido. Bien sabemos todos que Andalucía es el pulmón del PSOE, y ahí está clave. Todas y cada una de las regiones deben remar al mismo ritmo que lo hace el PSOE en Andalucía.

En definitiva, creo que podemos decir que los resultados han sido la conjunción de varios factores: la participación electoral (que roza el 70%) y la eficacia del discurso del miedo, que ha hecho que el electorado de derechas se vuelque con el PP, a lo que han ayudado las fallidas encuestas, que sin duda han contribuido a crear opinión y
a hacer que votantes se decidan en función de estas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario